En este artículo

  • Qué es la insulina
  • Qué hace la insulina
  • Cómo ocurre la resistencia
  • Qué puedes hacer desde hoy

¿Qué es la insulina?

Tu cuerpo produce decenas de hormonas que se encargan de mantener a todos tus sistemas en balance. Tus hormonas son mensajeros químicos que están en constante comunicación para mantener un balance (homeostasis) en tu cuerpo. LA INSULINA ES UNA DE ELLAS.

Se produce en el páncreas como respuesta a la comida que ingieres para llevarla a tus células y alimentarlas.

La respuesta de tu cuerpo (de tus hormonas) es muy diferente dependiendo del tipo de nutriente que ingieres.

Los tipos de nutrientes

Los nutrientes “grandes” o los macronutrientes se dividen en tres grupos:

Proteínas, carbohidratos y grasa esencial.

Prácticamente todo lo que tú comes, excepto la grasa y la fibra, se convierte en glucosa para el proceso del metabolismo.

Las proteínas y los carbohidratos hacen que tu páncreas libere más insulina para su metabolización, en comparación con las grasas que apenas mueven la insulina.

A la glucosa medible en sangre también se le conoce como azúcar en sangre.

¿Qué hace la insulina?

Es la hormona que se encarga entre otras cosas, de “acompañar” a la glucosa presente en tu sangre y llevarla hasta tus células para alimentarlas. Imagina que es una especie de “Escort Service” o servicio de acompañamiento. Cuando llega a las células “toca la puerta” para que las células abran y esa glucosa entre.

Tus células producen energía a partir de lo que comes, y utilizan los diferentes componentes de lo que comiste como materia prima para producción, construcción y reparación permanentemente de los trillones de células que te forman.

¿A dónde se va la glucosa?

Parte la utilizas. Otra parte se almacena en tu hígado: Almacena cierta cantidad de glucosa en forma de glucógeno para liberarlo a tu sangre cuando no haya suficiente glucosa disponible en el torrente sanguíneo. Cuando pasas muchas horas sin comer, ese glucógeno es utilizado para que sigas “andando”.

Pero tu hígado tiene cierta capacidad de almacenamiento, no es infinito.

Tus células tienen también cierta capacidad de recibir glucosa.

Cuando hay glucosa sobrante, se guarda en tus células de grasa, que felices la reciben como combustible para utilizarse después.

Si sobra más, la insulina se las arregla para colocarla en otros tejidos, en especial músculos grandes e hígado.

Cuando tu dieta es abundante en carbohidratos refinados, la glucosa en sangre se eleva, y por lo tanto la insulina. Esa glucosa tiene que ser colocada en algún lugar, ya sea para utilizarse como energía inmediata, o para guardarse para después.

¿Cómo ocurre la resistencia?

Tus células tienen receptores de insulina y de todas las hormonas que tu cuerpo produce. Y pueden hacerse resistentes a cualquier hormona cuando hay demasiada en “el ambiente” ya sea porque tú la produces o por provenir de agentes externos.

La resistencia a la insulina ocurre cuando ya es demasiado. Toca a la puerta de tus células y éstas ya no le abren. Se resisten a la insistencia de la insulina, se resisten a recibir más glucosa.

Los carbohidratos refinados en especial (azúcar, pan, pastas, donas, galletas, harina de trigo en cualquiera de sus presentaciones o harinas refinadas de otros granos, son especialmente insulinogénicos. Es decir, hacen que produzcas más insulina para metabolizarlos comparados con las proteínas y las grasas.

Una alimentación alta en carbohidratos refinados, hace que tu páncreas produzca siempre insulina, ya que es la hormona encargada de “ver qué hacer” con esa glucosa. Y se las arregla. Y la coloca en donde se pueda (tejido graso, diferentes órganos, y músculos).

Por lo tanto, mientras el páncreas siga produciendo insulina, tus niveles de glucosa en sangre en exámenes de laboratorio podrían no mostrarse fuera de rango. Sin embargo, ese exceso de glucosa y de insulina están ya creando diferentes estragos en tu organismo.

Hígado graso, músculos grasos, daño a pequeños vasos sanguíneos (por eso la sensación de hormigueo), problemas en la visión, heridas que tardan en sanar, posible aumento de peso, y una inflamación sistémica que es precursora de todas las enfermedades crónicas modernas incluyendo las enfermedades cardiovasculares.


El hígado graso es consecuencia de un exesivo consumo de azúcares y carbohidratos refinados


Con el tiempo, los niveles de azúcar en sangre son imposibles de mantener en niveles “normales”. Tus células se resisten a recibir más glucosa, se resisten a los llamados de la insulina para colocarla en ellas. El páncreas produce más insulina para llevarla a donde se pueda. Se desarrolla hígado graso, músculos grasos, incluso páncreas graso.

Cuando el aporte de este tipo de carbohidratos refinados es constante, el páncreas se “cansa”, produce menos insulina, los niveles de azúcar en sangre permanecen elevados de forma crónica y se desarrolla diabetes
tipo 2.

Lo que tu comes, es lo que te construye, te da energía (o te la quita) y te renueva, cada segundo de tu existencia. La comida que ingieres es INFORMACIÓN que tu cuerpo tiene que descifrar, para poder asimilar y utilizar.

No es simple energía o un montón de calorías.

¿Eres tú resistente
a la insulina?

¿Qué puedes hacer desde hoy?

  • Disminuye o elimina de tu alimentación los carbohidratos refinados: los panes, pastas, harinas, azúcares y los productos empacados de tu alimentación.
  • Sustituye por carbohidratos naturales: abundantes vegetales de todo tipo, asegúrate de que sea lo que ocupe la mayor parte de tu plato.
  • Incluye proteínas de buena calidad y grasas que sólo existen en la naturaleza.
  • Cambia tus aceites para cocinar.

Existe una falsa creencia alrededor de la grasa saturada como culpable de distintas enfermedades como el hígado graso.

Si no has escuchado el Episodio 4 de mi Podcast, puedes ir ahí ahora. Te va a aclarar el tema de las grasas saturadas en la alimentación.

Se ha culpado a la grasa saturada por lo que el azúcar y las harinas han hecho a nuestro organismo.

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¿Cómo vas a tomar el control de tu bienestar, si no sabes qué te está ocasionando el malestar?

-Chris m-

Otras razones por las que puedes desarrollar resistencia a la insulina

Estrés

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