La Medicina Funcional

“Medicina integral” un concepto descrito en los años 90, es una medicina personalizada que reafirma la importancia que tiene la relación entre el médico y el paciente.  Se enfoca en la persona como un todo. Está informada por evidencia , y utiliza diferentes acercamientos terapéuticos y disciplinas para apoyar el proceso de sanar y alcanzar salud.

La medicina funcional también se describió en los años noventa, por el Dr. Jeffrey Bland

El Dr. Bland es considerado el padre de la medicina funcional, es co-fundador del Instituto de Medicina Funcional en Estados Unidos (IFM por sus siglas en inglés), conocido y respetado internacionalmente.

En este artículo

  • Qué es Medicina Funcional
  • La diferencia con la Medicina Convencional o Alópata
  • Por qué puede representar el futuro de la salud

¿Qué es y cómo funciona?

La Medicina Funcional se enfoca en restaurar y lograr un funcionamiento óptimo de los principales sistemas biológicos del cuerpo.  En encontrar y resolver las causas de raíz de el o los síntomas, o en su caso el diagnóstico del paciente.  

El médico funcional trata al individuo como un todo y no en partes.   Se centra en la persona y no en el diagnóstico.

En la medicina convencional hay especialidades, en la medicina funcional no.  

La medicina funcional más bien reconoce la interacción entre los principales sistemas biológicos del cuerpo: cómo se afectan unos a otros.

Analiza y estudia los desbalances y procesos fisiológicos alterados, para recuperarlos desde un principio, en lugar de observar y esperar a que una enfermedad se pueda diagnosticar para medicar.

Es una medicina preventiva.

Se considera al individuo de forma integral:
mente, cuerpo y espíritu.

No se mitigan los síntomas si no que trata de encontrar la causa raíz del problema, cualquiera que este sea.

Aliviar los síntomas trae generalmente resultados temporales o bien, un des balance o efectos secundarios que con el tiempo se pueden traducir en otro tipo de problemas de salud.  

Sus herramientas principales son la nutrición,  pruebas de laboratorio muy específicas, (biomarcadores ) y un sistema diseñado para obtener y organizar información del paciente apuntando a llegar a la raíz del problema .

Da especial importancia a la alimentación y estilo de vida de la persona como parte de su tratamiento.

La medicina integral y funcional no son excluyentes una de la otra.  Muchos médicos funcionales recurren a diferentes disciplinas alternativas para apoyar el proceso de la persona.  LOS DOS SON ACERCAMIENTOS HÓLISTICOS o integrales.

Algunos médicos funcionales incluso la describen como una combinación entre medicina convencional, medicina tradicional  e investigación científica de vanguardia.  De vanguardia quiere decir actual.

Algunos médicos funcionales usan los términos funcional e integral de manera indistinta.

Es por qué, no qué

Cuando nos describieron este modelo en la escuela en la que estudié nutrición funcional, me fascinó.  Me hizo todo el sentido. Si te pones a pensar, es la manera que se practicaba la medicina hace muchos años..

Haber estudiado nutrición funcional me acercó como siempre había querido a saber cómo funciona mi cuerpo.. y en mi caso, por qué comer no me funcionaba, y llegar a la raíz de mis múltiples síntomas “misteriosos”.  En episodio 3 de mi Podcast te platico con detalle mi historia, que fue lo que me trajo aquí.

A mi me encanta la medicina. Siempre me ha gustado. Mi papá es médico y yo disfrutaba mucho sus explicaciones médicas a mis miles de preguntas.    El hoy tiene 84 años.. Y hay algo que él siempre dice: “NO hay enfermedades, sino enfermos…” No sé cuántos médicos hoy apliquen ese principio, si el modelo convencional hoy es más “ a pill for every ill” que se traduce: Una pastilla para cada enfermedad.  


No hay enfermedades sino enfermos… 

– Un médico de 84 años –

Él fue lector asiduo de la revista “El Selecciones”, que cuando yo era niña, era maravillosa. Yo me la robaba y me fascinaba leyendo una sección que no me acuerdo bien como se llamaba pero cada mes había un artículo con título como: “El cerebro de juan” o “La matriz de maría” ó “ El páncreas de Juan”… Era como entrar a un mundo fantástico.  

Ya en mi adultez, y después de someter a mi cuerpo a una serie de arbitrariedades en favor de un peso “cómodo”, empecé a no entender por qué me sentía como me sentía.

Justo lo que más me frustraba de los casos que llegué a visitar médicos era no ENTENDER NADA, salir con una prescripción o en el mejor de los casos, con un “no te está pasando nada”.

Yo nunca me he conformado con los “no se puede”, “así te tocó”, “es mala suerte”… me gusta saber COMO SÍ SE PUEDE.

Haber entrado a este mundo se convirtió en mi pasión por eso.  Porque descubrí cómo sí se puede comer sin que sea una eterna lucha, y cómo se puede comer para sentirme bien. Y me deshice de una resistencia a la insulina de la que yo no tenía idea.

Eso es lo que me atrapó.

Regresando a la medicina funcional…

¿El futuro de la salud?

Las enfermedades crónico degenerativas que nos aquejan hoy, NO están siendo resueltas, están siendo soportables solamente.

En el caso de la diabetes por ejemplo, es común que el médico convencional se espere a que los marcadores de glucosa en sangre entren dentro de los parámetros para poder diagnosticarla y prescribir el medicamento adecuado para controlarla… de por vida.

La medicina funcional en cambio, trata de encontrar la causa de ese desorden metabólico para regresarlo a balance a través de intervenciones principalmente de estilo de vida y alimentación para que la enfermedad esperada NO se manifieste nunca.

En Estados Unidos cada vez cobra más fuerza esta manera de practicar medicina, la medicina funcional. 

Hay muchos médicos con su respectiva especialidad que cuentan cómo es que se “convirtieron” a la medicina funcional.    

Esto quiere decir,  que en algún momento hicieron un alto en su práctica para dejar de prescribir medicamentos sin tratar de resolver el problema de raíz.  

Se apoyan más o solamente, dependiendo del caso, en suplementos (un suplemento es un nutriente adicional o nutracéutico que apoya de manera muy específica procesos biológicos). 

Eso no significa que estén en contra de los medicamentos, al contrario, muchas veces se utilizan como apoyo, en lo que le proceso de restauración se lleva a cabo.

Como dice el Dr. Bland en su libro: “The Disease Delusion” “El Engaño de la Enfermedad”:

Si bien la medicina convencional y sus increíbles avances han hecho que la expectativa de vida en últimas generaciones haya aumentado considerablemente, la realidad es que esos años más de vida hoy no se viven muy bien. 

– Dr. Jeffrey Bland –

Dice también, que el más grande problema es que la medicina convencional no está preparada para la epidemia de enfermedades modernas que se está enfrentando hoy. 

Aunque la medicina convencional es maravillosa para salvar vidas, para atender problemas puntuales como una herida, un ataque cardiaco o una emergencia, una cirugía de emergencia… Además de los avances que se han logrado para desarrollar medicamentos que pueden también salvar vidas, no está funcionando para enfermedades crónico-degenrativas. No van a la causa.  Dan alivio y la hacen más soportable. No curan.

Hace como un año, que estaba yo apoyando a una persona con Parkinson´s a través de la alimentación, buscando más literatura para apoyarme (en la escuela siempre nos recomendaban libros y entrevistas con expertos en el tema, dependiendo del sistema del cuerpo que se está estudiando); en mi búsqueda en la biblioteca, me encontré con un libro que se llama: “10 Terapias….”

No conocía al autor pero sonaba muy bueno para apoyarme.  Las terapias que ese libro describe son con medicamentos innovadores y soluciones increíbles… avances fascinantes para mejorar la calidad de vida del enfermo de Parkinson´s. Intervenciones quirúrgicas sin las que una persona no podría moverse…

Por otro lado, en una conferencia virtual que me recomendaron en la escuela de medicina funcional, nos hablaron de cómo se ha encontrado que el Parkinson´s se empieza a gestar décadas antes de que se manifieste y cómo está íntimamente ligado con estreñimiento crónico y la flora o microbiota intestinal de la persona, entre otros factores de estilo de vida.

Esto significa que se puede prevenir.

La medicina convencional está más enfocada en el diagnóstico y el remedio, que en general son medicamentos o cirugías, y la medicina funcional en prevenir, restaurar para en muchos casos revertir condiciones de salud que en el mundo de la medicina convencional se declaran como incurables y “para siempre”.

La medicina funcional ejerce con base en evidencia científica de vanguardia y quienes la practican, son médicos titulados con distintas especialidades.

Sólo de 1985 a 2010.. que no es nada si piensas en la cantidad de años que tiene el ser humano pisando esta tierra, los índices de personas diagnosticadas con diabetes tipo dos, enfermedades cardiovasculares, depresión, accidentes cerebro-vasculares o demencia de inicio temprano, han incrementado dramáticamente.  Enfermedades mentales, tumores cerebrales.  Problemas de osteoporosis, hormonales y de infertilidad se han convertido en conversaciones comunes.

Ha aumentado el número síndromes y condiciones que hace sólo 30 años no existían en la literatura médica.

Más alarmante aún, es la edad a la que este tipo de problemas se empiezan a presentar.  Hígado graso y colesterol alto y diabetes tipo dos en niños, una condición metabólica que hace sólo unas cuantas décadas se consideraba exclusiva de adultos… infartos en jóvenes de sólo 20 años.

Las herramientas

La Línea del Tiempo

La Matriz Funcional

Bio marcadores específicos

La epigenética

La nutrición como información

Suplementos y/o medicamentos

La comida es información

La medicina funcional utiliza la nutrición bajo el principio de que la comida es información para tus células.

Todo lo que tu ingieres, contiene información genética y química que tu cuerpo tiene que asimilar y descifrar para poder utilizar.

La medicina funcional también aplica los principios de la Epigénetica, una nueva rama de la ciencia que estudia cómo es que los genes se expresan o no, dependiendo del ambiente con el que las células se encuentren.  Tú no eres esclavo de tus genes.

No es simple energía o un montón de calorías.

La medicina funcional no es alterativa ni compite con la medicina convencional,
es un modelo de pensamiento.
Es un paradigma diferente,
una manera de acercarse a la persona que lo involucra y lo educa para ayudarle a crear salud y a alcanzar objetivos, en equipo.

Es un paradigma necesario.


“Getting healthy is a team sport”

Sandra Scheimbaum / The Funcional Medicine Academy



En este artículo

  • Qué es la insulina
  • Qué hace la insulina
  • Cómo ocurre la resistencia
  • 3 factores que la ocasionan que no son comida
  • Qué puedes hacer desde hoy

¿Qué es la insulina?

Tu cuerpo produce decenas de hormonas que se encargan de mantener a todos tus sistemas en balance. Tus hormonas son mensajeros químicos que están en constante comunicación para mantener ese balance (homeostasis) en tu cuerpo.

LA INSULINA ES UNA DE ELLAS.

Tus células tienen receptores para todas tus hormonas.

¿Qué hace la insulina?

Se produce en el páncreas como respuesta a alimentos que elevan la glucosa en sangre. Es la encargada de llevarla a tus células para alimentarlas.

Imagina que la insulina es una especie de “Escort Service” o Servicio de Acompañamiento de la glucosa hasta tus células.

Su principal función es regular la glucosa o “azúcar en sangre”.

A la glucosa medible en sangre también se le conoce como “azúcar en sangre”. Aunque no es azúcar como tal.

Siempre que consumes alimentos que elevan la glucosa en sangre, tu páncreas produce insulina para llevarla a tus células.

Cuando la insulina llega a las células “toca la puerta”, éstas “abren” y permiten la entrada de esa glucosa.

La glucosa en sangre regresa a niveles normales y la insulina también.

No se necesita más. Ese es el ciclo normal.

Es la hormona que se encarga entre otras cosas, de “acompañar” a la glucosa presente en tu sangre y llevarla hasta tus células para alimentarlas.

Su principal función es regular el azúcar en sangre.

Los tipos de nutrientes

Todo lo que tú comes, excepto la grasa y la fibra, se convierte en glucosa para su metabolismo.

Los diferentes tipos de nutrientes tienen un efecto diferente en la elevación de glucosa en sangre y por lo tanto en la insulina.

Los nutrientes “grandes” o los macronutrientes se dividen en tres grupos:

Proteínas, carbohidratos y grasa esencial.

Los diferentes tipos de nutrientes tienen un efecto diferente en la elevación de glucosa y por lo tanto en la insulina.

Los carbohidratos hacen que tu páncreas libere más insulina

en comparación con las proteínas que también estimulan la producción de insulina pero en menores cantidades.

Las grasas apenas mueven la insulina. Prácticamente no tienen ningún efecto en la insulina.

¡Pero no todos los carbohidratos son iguales!

Todos los vegetales, todas las leguminosas, todas las hojas verdes, todas las frutas y todos los tubérculos son carbohidratos.

Todos los panes, panqués, pastas, harinas, galletas, azúcar y sus derivados, bebidas gaseosas azucaradas, jugos de frutas naturales o artificiales son carbohidratos.

Las semillas también contienen carbohidratos.

La diferencia

La diferencia está en la elevación de la glucosa que ocasionan, que radica en la presencia o ausencia de fibra.

La glucosa en sangre se eleva mucho más rápido en ausencia de fibra, y por lo tanto la insulina.

Los carbohidratos refinados en especial azúcar, panes, pastas, donas, galletas, harina de trigo en cualquiera de sus presentaciones o harinas refinadas de otros granos,
son especialmente insulinogénicos. Es decir, hacen que produzcas más insulina comparados con los carbohidratos no refinados.
Ocurre lo que se conoce como un “pico” de glucosa, al mismo tiempo un “pico” de insulina.

Los carbohidratos naturales, por su gran contenido de fibra, estimulan una menor respuesta de la insulina, la glucosa pasa a la sangre más lentamente y los niveles de glucosa se mantienen mucho más estables.
No hay “picos”.

La diferencia está en la elevación de glucosa que ocasionan

¿A dónde se va la glucosa?

Parte la utiliza tu cuerpo para producir energía.

Parte como bloques constructores de tus tejidos.

Parte a tu cerebro y a muchos otros diferentes tejidos en donde se requiere para diferentes procesos de tu cuerpo.

Otra parte se almacena en tu hígado. Almacena cierta cantidad de glucosa en forma de glucógeno para liberarlo a tu sangre cuando no haya suficiente glucosa disponible en el torrente sanguíneo como cuando pasas muchas horas sin comer.

Ese glucógeno es utilizado para que sigas “andando” a partir de un proceso conocido como “gluconeogénesis” que significa creación de nueva glucosa.

Tu hígado tiene cierta capacidad de almacenamiento, no es infinito.

¿Cómo ocurre la resistencia?

Como te mencioné arriba, tus células tienen receptores de insulina y de todas las hormonas que tu cuerpo produce. Pueden hacerse resistentes a cualquier hormona cuando hay demasiada en “el ambiente” ya sea porque tú la produces o por provenir de agentes externos.

La resistencia significa una respuesta reducida de tus células a esta hormona.

Sucede cuando hay demasiada glucosa en sangre y en tus células.

La resistencia a la insulina ocurre cuando hay demasiada glucosa circulando en la sangre.
La insulina “toca a la puerta de tus células” y éstas ya no le abren. Tus células se resisten a la insistencia de la insulina, se resisten a recibir más glucosa.

Esa glucosa tiene que ser colocada en algún lugar.

La glucosa circulando en tu torrente sanguíneo es tóxica.

Tu páncreas produce más insulina para llevarla a donde se pueda.

Cuando hay glucosa sobrante y ya no “cabe” en tu hígado y tus células ya no la quieren recibir, se convierte en grasa para almacenamiento, como combustible para utilizarse después.

Así como tu hígado tiene cierta capacidad de almacenar glucosa, tus células tienen también cierta capacidad de recibir glucosa.

Tus células se resisten a recibir más glucosa, se resisten a los llamados de la insulina para colocarla en ellas.

Es un proceso de adaptación natural de tu cuerpo ante una situación inusual persistente, en este caso el consumo continuo o en exceso de alimentos que ocasionan elevación de glucosa.

La resistencia es un proceso de adaptación de tu cuerpo ante una situación inusual persistente.

La insulina se las arregla para colocarla en otros tejidos, primero en músculos grandes e hígado.

Por lo tanto, mientras el páncreas siga produciendo insulina, tus niveles de glucosa en sangre en exámenes de laboratorio podrían no mostrarse fuera de rango pero podrías ya estar experimentando los múltiples síntomas de desbalances de azúcar en sangre y de resistencia a la insulina.

Si la situación persiste, la coloca en otros tejidos además de tejido graso,
en diferentes órganos incluyendo el páncreas. Es lo que conoces como grasa visceral.

Con el tiempo, los niveles de azúcar en sangre son imposibles de mantener en niveles normales.

Además de que ese exceso de glucosa y de insulina están ya creando diferentes estragos en tu organismo.

Inflamación sistémica, hígado graso, músculos grasos, páncreas graso,
daño a pequeños vasos sanguíneos (por eso la sensación de hormigueo), problemas en la visión, heridas que tardan en sanar, posible aumento de peso, y una inflamación sistémica que es precursora de todas las enfermedades crónicas modernas incluyendo las enfermedades cardiovasculares.

El hígado graso es consecuencia de un excesivo consumo de azúcares y carbohidratos refinados

Con más tiempo, el páncreas se “cansa”, produce menos insulina, los niveles de azúcar en sangre permanecen elevados de forma crónica y la consecuencia es una diabetes tipo 2.

La resistencia a la insulina no es una enfermedad, es una condición metabólica prevenible y reversible.

Toma años, incluso décadas para empezar a manifestar síntomas.

La resistencia a la insulina no es una enfermedad, es una condición metabólica prevenible y reversible.

¿Son tus genes?

La resistencia a la insulina rara vez tiene que ver con un factor genético. Aunque los genes pueden jugar un papel en la manifestación de ciertas condiciones de salud, no son determinantes para que se desarrolle.

De igual forma, podrías no tener una carga genética importante para desarrollar una condición de salud crónica, y aun así desarrollarla.

Ve a este artículo para saber más acera de la epigenética. Tus genes no son tu destino.

Existe también una resistencia a la insulina ocasionada por auto inmunidad también relacionada a la epigenética, aunque el panorama más común es el que te describo aquí.

Más del 65% de la población mundial es resistente a la insulina
y no lo sabe

Más del 65% de la población mundial es resistente a la insulina
y no lo sabe

¿Eres tú resistente
a la insulina?

¿Qué puedes hacer desde hoy?

  • Disminuye o elimina de tu alimentación los carbohidratos refinados: los panes, pastas, harinas, galletas, donas, azúcares. Productos empacados o ultraprocesados.
  • Sustituye por carbohidratos naturales: abundantes vegetales de todo tipo, asegúrate de que sea lo que ocupe la mayor parte de tu plato.
  • Incluye proteínas de buena calidad y grasas que sólo existen en la naturaleza.
  • Cambia tus aceites para cocinar.
  • Aprende, aprende, aprende sobre tu cuerpo.
  • Mantente cerca de información de vanguardia. En estos días indispensable para tu bienestar.

Otros factores que contribuyen a resistencia a la insulina

Los aceites vegetales refinados comerciales

  • Interfieren con los receptores de glucosa en tus células.
  • Son inflamatorios. La inflamación ocasiona resistencia a la insulina.

Existe una falsa creencia alrededor de la grasa saturada como la culpable de condiciones metabólicas como el hígado graso cuando en realidad el culpable es el azúcar.

Se ha culpado a la grasa saturada por lo que el azúcar y las harinas han hecho a nuestro organismo.

Si no has escuchado el Episodio 4 de mi Podcast, puedes ir ahí ahora. Te va a aclarar el tema de las grasas saturadas en la alimentación.

Para saber cuáles son las mejores grasas y aceites para cocinar, descarga mi guía gratuita

Los mejores aceites y grasas
para cocinar. Descarga gratuita.

3 factores que contribuyen a resistencia a la insulina que
no son comida

Estrés, falta de sueño, toxinas.

¿Qué tienen que ver con la glucosa, la insulina y tus hormonas ?

¡TODO!

Escucha este episodio de mi Podcast. Ahí te cuento por qué.

Vas a entender a tu metabolismo, a tus hormonas, a tu peso y muchos de tus síntomas.

· El efecto del estrés en tu cuerpo
· Por qué tu peso es un síntoma, no el problema

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